Por Manuel Picatoste

INTRODUCCION
La historia de este diorama arranca en el número 33 de la revista EUROMODELISMO FIGURAS, de septiembre de 2004. Allí explicábamos que hace un tiempo ya un grupo de miniaturistas de la muy noble y muy leal ciudad de A Coruña, cabeza, guarda y antemural del reino de Galicia, conocidos en los sórdidos bajos fondos del modelismo patrio como “Los Alegres Turlurones” en clara referencia a Tintin (ver Tintin y los Pícaros), decidieron que, de vez en cuando, iban a hacer una serie de obras corales en las que cada uno pudiese aportar su granito arena y demostrar sus talentos miniaturisticos.
El resultado de aquella primera aventura, además de que al ver el atuendo de los turlurones en la historia de Tintin la gente no nos diera la espalda en una temporada, fue un diorama que recogía a Agustina de Aragón en el momento de disparar su cañón contra los invasores franceses, transmitiendo al espectador de la escena, con gran fuerza y dramatismo, según algunos expertos en Bellas Artes, una idea sobre lo sucedido en la puerta del Carmen de Zaragoza, hace casi doscientos años.
Tras esta primera obra pudimos comprobar que este tipo de trabajos, aparte de ser muy divertidos, incrementan los lazos de amistad entre todos, y hacen progresar a aquellos miembros del grupo con un nivel miniaturistico un poco mas bajo. De hecho como consecuencia de aquel trabajo hemos tomado la buena costumbre de cada mes o mes y medio pasar un sábado entero juntos para hacer una sesión de pintura Nuestras mujeres y novias dicen que es una excusa mas para pasar un día con los amigotes comiendo y bebiendo como cosacos. ¡Que sufrido es esto de ser artista! ¿O era artesano? Puff. Siempre me lío con esto. Tendré que pedir a algún sensei que me explique la diferencia.
En nuestras painsisons todos, mas o menos, que Alfonsito suele ir por libre, y Santi Doel no va nunca, realizamos lo mismo para que nuestros profes, Luis Esteban o Juan Carlos Ávila, nos vayan indicando por donde vamos mejor o peor, que si una subidita de luz, un sombreado, una veladura, o cualquiera de los muchos que se yo que aparecen en este complejo mundo de la pintura. Ya sabéis los que habéis acudido a alguno de los muchos cursos, o talleres virtuales, de pintura que se celebran por ahí adelante lo productivos que suelen ser, sobre todo para el que los imparte si cobra.
LA IDEA
Transcurrido año y medio, desde el diorama de Agustina citado, dedicado por cada uno de los miembros de “Los Alegres Turlurones” a sus quehaceres figureros, unos a ganar oros en Folkstone, Aosta, Girona y León Rampante, y otros, a los que no nombraré para evitarles el escarnio público, con encomiable espíritu olímpico, a ganar cartones, o ni eso, en concursos de barrio, empezamos a retomar la idea de volver a hacer un trabajo conjunto.
Esta vez queríamos que fuese algo que tuviese que ver con la historia de nuestra ciudad, y a la vez queríamos que sirviese como un pequeño homenaje a FERNANDO MARTÍN BENEITO, personaje clave del modelismo español del último cuarto del siglo XX.
Una tarde de primeros de diciembre de 2005 repasando el catalogo de Beneito y nuestro stock de figuras, se nos ocurrió hacer un diorama que representase la retirada a través de los montes gallegos de las tropas británicas de Sir Jhon Moore, perseguidas por las tropas francesas del Mariscal Soult, y que culminó en la batalla de Elviña a las puertas de nuestra ciudad.

Rápidamente el bueno de Luis Esteban hizo un croquis de cual sería la idea que queríamos representar, y ya solo quedaba ponerlo en conocimiento del resto de “Los Alegres Turlurones”.
Elegimos como momento para hacer participes de nuestra idea a los demás “Alegres Turlurones” la cena de Navidad que celebramos el 16 de diciembre. La idea como no podía ser de otra forma, fue acogida con alborozo por parte de los comensales, lo que no es difícil pues esperamos hasta casi el final para presentarla, y sabido es que tras varias copas de vino y con la panza llena de marisco, las resistencias suelen ser menores.
En esa cena decidimos ampliar, dado que teníamos más figuras que turlurones coruñeses, la realización del proyecto a nuestros hermanos del sur Dani Serrano y Jesús Fontes, quienes también participan en nuestras sesiones de pintura, y que desde el primer momento se sumaron con alborozo al proyecto. Ahí es nada, participar en una obra coral de los Alegres Turlurones, lo que inmediatamente te convierte en uno de ellos de pleno derecho.
Las bases estaban sentadas y todos a una con voluntad de vencer, libertad de acción y capacidad de ejecución, principios fundamentales del arte de la guerra, estábamos dispuestos a vencer a Moore, a Soult, y al frío invierno de los montes Galaico-Leoneses.
UN POCO DE HISTORIA
La campaña napoleónica en España del otoño-invierno de 1808, tenía dos objetivos distintos, el primero, la derrota del ejército español y la toma de Madrid, fue supervisado por el emperador en persona. El segundo era invadir Portugal, destruir al ejército expedicionario inglés y tomar Lisboa.
Cuando Napoleón se enteró de la presencia de los ingleses en Castilla, montó en cólera y envió toda la guardia de Madrid y otras tropas, un total de 80.000 hombres, a enfrentarse a las tropas de Moore.
El mal tiempo retrasó el avance francés y dio el tiempo necesario a Moore para retirarse hacia el mar. El 1 de enero de 1809, Napoleón recibió noticias de un complot de Talleyrand, Fouché y el rey Joaquín de Nápoles. Dejó la persecución de los ingleses en manos de Soult, quien había tomado mando del segundo cuerpo en España en noviembre de 1808, apoyado por la caballería de Ney.
Recibida la orden de perseguir a los ingleses, Soult llegó a Astorga el 1 de enero de 1809. Desde Astorga fue detrás de Sir John Moore por Bembibre, Cacabelos, Villafranca, Lugo y Betanzos, hacia La Coruña, donde el 16 de enero se enfrentó al ejército inglés.
La gran mayoría de las tropas británicas embarcaron y escaparon, a pesar de perder a su general. Los historiadores ingleses suelen afirmar que Soult podría haber destruido el ejército de Moore, escapándose este último debido a los errores del mariscal francés. En sus propias memorias Soult dice que nunca pretendió verse inmerso en una batalla, ya que su ejército estaba diezmado y tenía enfrente a unas tropas bien situadas. En cuanto los ingleses reembarcaron, Soult entró en la ciudad y levantó un monumento a su enemigo muerto Moore.
LA DISTRIBUCION DE LOS TRABAJOS DEL DIORAMA
Al afrontar este tipo de trabajos hay que tener bien presente que es mas importante el bosque que los árboles, es decir que lo que cuenta es el conjunto. Es más importante la composición y la armonía entre los diversos elementos que componen la escena que los componentes de la misma considerados individualmente.
En cuanto a la distribución de trabajos esta quedó de la siguiente forma:
- Luís Esteban pintaría una figura y haría el replanteamiento general de la obra sobre el terreno para ver donde se colocaba cada figura, el carro y todos los elementos de atrezzo necesarios. También se curro toda la estructura del terreno, pero esto no estaba en los planes iniciales.
- Santiago Doel pintaría una figura, aunque luego solo fue media, pero esto tampoco estaba en los planes iniciales.
- Antonio Dafonte modelaría las piernas de una figura y se encargaría de la pintura de la misma.
- Bernardo Díaz pintaría una figura.
- Manuel Picatoste pintaría una figura y se encargaría de buscar una peana lo suficientemente grande para albergar toda la escena, así como los elementos de atrezzo. Luego tuvo que rematar alguna que otra figura más. ¡Dichosos planes iniciales!
- Alfonso Prado se encargaría del carro y de la fase de pintura, así como de la nieve del terreno.
- José Maria García pintaría una figura
- José Manuel García pintaría dos figuras, que forman un único elemento, pues una va subida a caballito de la otra, y un perrito de raza indeterminada, que por ser tan indeterminada tuvo que ser pintado tres veces.
- Jesús Fontes se encargaría de realizar la transformación del caballo que aparece en el diorama y de una de las figuras para adaptarla a la escena, para lo que sin duda hay que tener conocimientos modelísticos superiores a la media. De hecho este año se llevó una medalla en modelado en el León Rampante.
- Dani Serrano pintaría la figura transformada por Jesús.

Menos mal que supieron aplicar el séptimo principio complementario del arte de la guerra, la flexibilidad, y pudieron adaptar en todo momento los planes previstos a las variaciones, tanto esperadas como no, de la situación. ¡Dichosos planes iniciales!
Una vez culminada esta fase de pintura de figuras, que se prolongó por dos meses, en un par de tardes se terminó el terreno, sin el que esta obra no sería nada, para lograr que una serie de figuras sueltas transmitan al espectador de la escena, una idea sobre la retirada a través de los montes gallegos de las tropas británicas de Sir Jhon Moore, hace casi doscientos años, con gran fuerza y dramatismo, siempre según el criterio de los de Bellas Artes, que uno es un lego en estos menesteres.
Para terminar Luís Esteban dio los últimos retoques para dar un aspecto general húmedo y embarrado, corrigió algún pequeño brillo traicionero y algún inevitable desconchón cuando hay tanta mano por medio, y colorín colorado nuestra escena sobre la retirada británica se había terminado.

DESPEDIDA
Esperamos que la escena os guste, aunque aquí solo la veáis en foto. Prometemos llevarla a todos los concursos y exposiciones que podamos, de hecho ya estuvo en el Leon Rampante, donde se llevó una medalla de plata, y que este proyecto anime a otros grupos de figureros a plantearse obras en común, que refuerzan lazos de amistad, aunque a veces surjan mosqueos, disputas y distintos puntos de vista, es decir nada que no se pueda arreglar con unas cervecitas y un rato de charla, y ayudan a progresar a aquellos miembros del grupo cuyo nivel modelistico es inferior.
De hecho ya nos estamos planteando otras. Unas en la que intervendremos todos otra vez, y otra en la que solo intervendrán aquellos que hayan acreditado un nivel modelístico superior al tipo medio, probablemente algo que tenga que ver con Alatritse, los Tercios, Rocroi, Breda,…, pero como decía Kipling, eso es otra historia.

Artículo publicado en el núm. 54 de la revista Eurofiguras.