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Me maravillo al verlas. Algunas de estas creaciones son verdaderas obras de arte –y no entro en la eterna discusión sobre si esta afición es un arte, una artesanía, ... o lo que sea que tanto me da, que me da lo mismo. Sólo es una manera de hablar, para que me entiendan y para resaltar lo bonito e interesante de estas creaciones-.
Me refiero a las figuras planas. He visto algunas que son reproducciones de grandes cuadros de la historia del arte: las Lanzas de Velázquez, la Ronda de Noche de Rubens, la Balsa de la Medusa de Gericault, ... y otros. Magníficas. Otras que son obras de una gran originalidad por su imaginación y sentido del humor, como ese conejo que se opone a una cuadrilla de cazadores, me parece que son, empuñando una gran lanza. Amén, claro está, de las consabidas reproducciones de soldados de los más variados períodos y épocas históricas. Otras figuras planas reproducen escenas totalmente encantadoras, sencillas, pero muy bonitas, escenas de la vida del campo, un tuareg rondando a su dama, una cortesana de la corte del rey de Francia, ... o unos simpáticos pingüinos esquiadores.
Me maravilla como en apenas 2 milímetros de grosor se pueden, por un lado modelar y por otro pintar todos esos detalles, cómo se consigue la ilusión de tridimensionalidad de la figura. Oigan, hay verdaderos maestros en este tipo de figuras. Incluso se ven las sombras proyectadas ... es increíble.
Y la Meca de esta especialidad modelística es la localidad germana de Kulmbach, donde varios de mis correligionarios turlurones estuvieron este verano pasado, para gran satisfacción suya, que pudieron deleitar todos los sentidos admirando lo que la gran Deutchland puso a su alcance, y nuestra porque, además del magnífico reportaje periodístico ya publicado en esta web, a algunos nos trajeron (gracias Luis) alguna bonita figura plana, para ir probando y abriendo boca.
Cierto es que yo no estaba muy convencido con esta modalidad. No le veía demasiado interés. Claro, hasta que me puse a ello. Tanto es así que incluso se me está metiendo entre ceja y ceja la posibilidad de modelar una sencilla figurilla de estas. Se me ocurre algo patrio e hispano como un Mortadelo y Filemón, ahora que acaban de estar de aniversario, o un Capitán Trueno, ... algo así, sencillo a la par que interesante. Nada de nada, desvaríos, que la edad no perdona.
Bueno, pues como les estaba contando, me puse a ello. Primero eché mano de un par de pingüinos patinadores y ahí estuve dale que te pego, aunque los resultados fueron más bien pobres. No los muestro por vergüenza, aunque estar están en mi vitrina como testigo de mis primeros crímenes. Luego, ya aprendidas ciertas cosillas y algún truquito comentado por algún turlurón de pro, que además me dejó documentación, (gracias Juan Carlos) me puse manos a la obra con el otro pingüino que me quedaba: el esquiador. Y el resultado ha sido mucho mejor, oigan. No lo digo por presumir, que a la vista salta que sólo soy un aficionado en esto del modelismo (plano y redondo), sino por animar a ampliar horizontes. Además, estas figuras tienen una ventaja respecto a las de tres dimensiones: las pones en un cuadrito, con su marco y todo, y ya puedes llenar las estanterías y las paredes con nuevas aportaciones al modelismo, sin tocar las ya sobrecargadas vitrinas.
Un saludo a todos y espero que este modesto artículo hay sido de su agrado. Muchas gracias.

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