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Los cosacos eran unas tribus de origen nómada, que se establecieron en el sur de Rusia, entre los ríos Don y Dnieper, alrededor del siglo XV. Durante el transcurso del siglo XVII, estas poblaciones seminómadas, compuestas de cazadores, pescadores y guerreros a caballo, comenzaron a servir al Zar. Ayudaron en la expansión rusa hacia Crimen, el Caucaso y Siberia. Como eran guerreros capaces, pronto se convirtieron en una parte importante del ejército zarista. En abril de 1775 se creo el escuadrón de cosacos del Don y en noviembre de 1796, el Zar Pablo I reorganizó los escuadrones de húsares y de cosacos del Don, y los transformó en los escuadrones de húsares y cosacos de la Guardia Imperial. En 1798, se formaron los regimientos de húsares y de cosacos de la Guardia. Los cosacos de la guardia participaron en las campañas contra Napoleón entre 1812 y 1813. Tuvieron un comportamiento distinguido en las batallas de Borodino, Tarutino y Leipzig. Por sus valerosos esfuerzos y coraje, el regimiento de cosacos de la guardia fue condecorado con la trompeta de plata y la medalla de San Jorge, la más alta condecoración en las fuerzas armadas rusas.
Esta figura me resultó especialmente interesante, sobre todo por el dinamismo que transmite, resultado de una gran escultura de Victor Konnov para Pegaso Models. Se trata de una figura en 54 mm. acompañada de una pequeña porción de terreno que, para la ocasión, amplié ligeramente hasta abarcar buena parte de la peana.

La realización de esta figura fue un tanto errática a lo largo del tiempo. De hecho, entre la fecha de inicio de operaciones y la de terminación pasaron, nada más y nada menos, que un poco más de un año. Empecé esta figura a los pocos días de comprarla, con las consabidas operaciones de montaje y enmasillado. Pero una vez montada me surgieron otras cosas y perdí un poco la motivación y el empuje iniciales, así que la aparté para mejor ocasión. La retomé de nuevo un año más tarde para ya, de forma casi ininterrumpida, trabajar en ella hasta terminarla. En esta última etapa ocupé alrededor de mes y medio.

El caballo es muy bueno, o al menos eso es lo que a mi me parece. Tengo que decir que no soy experto en caballos como pronto se verá. Transmite un gran dinamismo al presentarlo saltando la valla, y los colores sugeridos en el box-art de Pegaso me parecieron que le irían de maravilla. Por otra parte, no es una figura que haya visto mucho por ahí adelante en concursos y demás, así que se me antojaba un poco novedosa.
Así las cosas me puse manos a la obra, armado de aerógrafo y una paleta de colores con los tonos necesarios para conseguir un blanco sucio propio del caballo de un experimentado cosaco. No obstante, el hombre propone y Dios dispone. No hubo manera. No sé si fue por las mezclas, por la dilución, porque no era mi día, ni mi semana, … por lo que fuera o fuese, que el blanco no acabó de convencerme y decidí romper por lo sano. Como decía un personaje de una novela clásica de aventuras (creo recordar que era en Los Hermanos Kipp) “a grandes males, grandes remedios”. Así que liquidé el blanco acrílico con un poco de óleo Windsor and Newton. Yo siempre pensé que el W&N hacía milagros por si sólo, pero va a ser que no. Resulta que hay que currárselo un poco más. El caso es que me lo estuve currando un poquito y, al final, conseguí enderezar lo que había comenzado algo torcido.

Con el caballo rematado (y no fue fácil porque para pintarlo tuve que hacerlo en unas posiciones de lo más incómodas. Véase sino por dónde lo tengo que sujetar) fue el momento de darle un poco de ritmo al jinete, no fuera ser que se me marchase la poca inspiración que me ronda. Para su decoración me ceñí a los colores propuestos en la nota histórica que acompaña a la figura, es decir, pantalón azul oscuro y chaquetilla de color rojo, todo ello con los consabidos acrílicos de Vallejo, unas pinturas que hicieron renacer en mi este hobby. Sólo me permití variar el color de la cartuchera que cuelga del costado izquierdo, sustituyendo el cuero rojo por cuero negro. Me pareció que así quedaría un poco más visible y destacada.
Y así, tras mes y medio de esfuerzos, llegó a su destino esta figura. No sé si habrá mantenido la media turlurona de calidad en su buen nivel o si, por el contrario, la habrá hecho bajar un poco. Lo que si puedo asegurar es que me ha hecho pasar unos momentos muy buenos enfrentándome a ella.



Un saludo a todos y espero no haberos aburrido demasiado. Gracias por la atención. |