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Desde que llegó a mis manos un cuidado artículo de la revista francesa Tradition acerca de estas tropas, famosas en tiempos del “Empereur”, clausuradas y vueltas a crear en la segunda mitad del siglo XIX coincidiendo con la llegada de Napoleón III al poder, me apeteció pintar una figura con esos oscuros uniformes.

La oportunidad se presentó cuando la firma Prestige Miniaturas sacó al mercado una referencia representando a un oficial de artillería de la Guardia Imperial en 1868. Al poco tiempo me hice con ella.
La miniatura comercial presenta al oficial con uniforme de gala y un modelado del pantalón poco agraciado, a mi parecer. Así que decidí transformarlo a mi gusto, o sea en uniforme de campaña, y situarlo en un escenario que particularmente me apasiona: la Guerra de Crimea.
En el mismo artículo de Tradition, se menciona que uno de los primeros hechos de armas de la segunda época de estas unidades, fue en Crimea, en concreto: las baterías de la Guardia Imperial tuvieron una especial relevancia en la batalla de Traktir.
Un poco de historia. La batalla de Traktir.
A mediados del mes de Agosto de 1855, viendo que el sitio de Sebastopol se eternizaba, los rusos intentaron una acción contra las posiciones aliadas a la altura del puente de Traktir sobre el río Tchernaïa, entre Inkermann y Balaklava.
En la noche del 15 al 16 de Agosto, el general ruso Mijail Gortchakov declaró una serie de furiosos ataques dirigidos por los cuerpos de ejército del general Pavel Petrovich y del general Read, siendo sucesivamente repelidos por tropas francesas y sardas.

Los agresores atacaron con una gran determinación, pero el resultado en ningún momento fue dudoso. Los franceses se encontraban en la orilla izquierda, al igual que los sardos, y después de cruzar el río, forzaron a las tropas rusas, que contaban con alrededor de 50.000 hombres, a una retirada sangrienta y desastrosa. Los aliados eran 37.000 hombres.
Al final del día 16, los rusos se retiraron desconcertados, dejando 1.500 hombres sobre el campo de batalla.
Con esta derrota desapareció la última oportunidad de salvar Sebastopol.
La transformación.
Para realizar la figura que yo quería, necesité como primer paso hacer un molde en silicona del torso y la cabeza con el morrión, para posteriormente realizar un vaciado y sacar las dos piezas en resina, material éste mucho más dúctil que el metal. A continuación procedí a devastar la manga del morrión, los cordones del mismo y los que cruzan el pecho de las copias recién vaciadas.
Practique 3 orificios en el torso para encastrar otros tantos vástagos de metal que servirían de esqueleto para las dos piernas y un brazo. El otro brazo decidí que sería el que venía en la figura original.
A estas alturas, tenía claro que la pose de la figura sería relajada, como viendo el panorama desde las posiciones de las baterías de cañones una vez acabada la batalla.
Modelé las piernas, atendiendo a la naturalidad en un estado de relajación, es decir una de ellas más elevada pensando en apoyarla en la cureña de una pieza artillera. A la otra tuve que crearle el bolsillo donde se ubicaría el brazo derecho. Finalmente modele el brazo izquierdo y su respectiva mano sosteniendo una pipa, digno premio a una jornada victoriosa.
Lógicamente tuve que rehacer lo devastado en las copias de resina: masilla Duro para crear los pelos del morrión, Milliput + Magic Sculp para el resto de los detalles (cordones, chapas metálicas, puntas del bigote, cuello de la guerrera, etc.…), y cola blanca tintada de azul para crear el volumen en los botones (si la cola blanca no se tiñe, al ser transparente no se aprecia bien).
El resultado final fue más que satisfactorio, la pose era la que había imaginado, siendo la vista de perfil la mejor a mi juicio.

La pintura
Representar el color negro siempre es un reto para un pintor. Por definición el negro es la ausencia total de luz, por lo que se hace difícil su utilización sin caer en otros colores.
En esta figura tan monocromática, le di una especial importancia a las texturas y a los acabados, así para el pelo del morrión utilicé colores al óleo no muy diluidos, esto le hizo ganar volumen y un tono final satinado. El mismo método empleé con la correa de cuero que le cruza el torso, el portapliegos, y los refuerzos del pantalón.
Los bordados en oro y partes metálicas, son otros elementos que le confieren gracia y vistosidad a la figura.
El negro del uniforme lo confeccioné mezclando negro acrílico + marrón verde. Para la luces le sume rosa antiguo, forzando este tono con carne mate para todos los cordones. Las sombras están hechas con negro puro. La tela del uniforme tenía que quedar muy mate, para lo cual usé el famoso Flat Base de Tamiya, cuidando su proporción para que no apareciesen los temidos cercos blancos. El resultado fue una apariencia polvorienta, potenciada por efectos de suciedad hechos con pintura muy diluida.
Para terminar, modelé el final de una cureña de cañón para que nuestro hombre pudiese apoyar su pie.
Espero que os guste.

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